viernes, 29 de febrero de 2008

EN AQUELLAS ÉPOCAS REMOTAS… (Las del mes pasado...)

-No vuelvo a tomar una sola copa de vino! Ya aprendí- decía alterado Don Antonio a cuanto empleado de la oficina se le paraba enfrente.

Y es que don Antonio era un viejo burócrata jubilado que a sus 80 años seguía dando lata por las oficinas de la dependencia ayudando a trabajadores a gestionar diversos documentos y constancias. Todos lo conocían y departían con él, e invariablemente terminaba su día comiendo abundantemente con algún compañero o ex compañero en alguna cantina, con sus tragos de por medio y la plática que nunca fallaba. Don Antonio Ramón y Epigmenio se reunían frecuentemente en el León de Oro de Tacubaya y solían pasar esas tardes arreglando el mundo.

-Pues ya era hora.- le seguía Don Ramón -Y mira que tienes la cabeza dura, pero qué bueno que a tus 80 años aprendas algo.

-Oye Ramoncito, no te mandes, que el susto no fue para menos.

-Me pasó no sé qué con la presión; baja o alta o las dos, pero creo que fueron las dos; vamos, yo sé que tengo de las dos y diario me la tomo con el aparato que me regaló mi hijo. Pero no se cual fue.

-Bueno Toñito, hablemos ya de otra cosa, que aburres con eso, así que dime, ¿recibiste la invitación para la reunión de jubilados de la Secretaría?

-Sí, ya pero no sé si ir, con eso de que ya no bebo…

-Otra vez la burra al trigo, caray Toñito ya bájale, respeta este templo a Baco en el que estamos, qué ¿quieres que nos echen?

-Bueno y que van a tratar ahora, ¿otra vez nos van a usar dizque para conseguir una mejor pensión? O ¿qué nueva campaña política se avecina?

-Resulta que el líder del sindicato estaba organizando una reunión con el licenciado Eduardo (Lalo) Barajas, que tenía a su cargo las compras de la dependencia pues se les había ocurrido que los jubilados podrían formar una cooperativa para dotar de papelería a todas las oficinas…Negociazo, ¿no?

-Me enteré que él que está organizando la cooperativa es el Licenciado Molina Corro, al que le decían el señor “Maestranza”, ¿No te acuerdas de él?

-Más o menos, sólo recuerdo que era transa y el apodo era contracción del “maestro transa”, y no tenía nada que ver ni con talleres ni con caballos y mucho menos con caballeros o caballerías.

-Suena bien-dijo Epigmenio que era el más entusiasta pues incluso ya había elaborado una lista de productos de papelería que podrían ofrecer.

-Ni una copa, ya lo dije- seguía metido en eso don Antonio.

-Pues si no pasas revista de supervivencia igual ya te dieron por muerto, o se están haciendo los vivos, como le pasó al gordo Martínez, que luego se metió en un liazo porque resulta que un empleado de la oficina del seguro estaba cobrando su pensión, así que cuando tramitó la solución de ese enredo lo tuvieron que matar y resucitar 3 veces antes de que quedara arreglado todo el “despapaye” que habían hecho.

-Pues pa´lo que me dan de pensión...- dijo Ramón que estaba ese día bastante molesto porque no le había llegado su pensión.

-No juegues, te la van a cortar y luego para que la vuelvas a recibir, olvídate, mejor haz el trámite de la nueva credencial, ya todo es por computadora.

-Pues sí, pero las siguen manejando unos babosos.

-Mira, si hago el trámite de la nueva credencial les tendría que dar de nuevo mi acta de nacimiento y para sacarla necesito ir al registro civil, pagando antes las copias certificadas claro, copia de mi CURP, mi carnet de la clínica, pero uno que hay nuevo, no el anterior que es el que yo tengo, por lo tanto tengo que ir a la clínica a sacar un nuevo carnet y no sé qué requisitos sean ahora...Y quien me va a llevar además....Necesito también un comprobante de domicilio, mi credencial de elector, misma que perdí y que tengo que ir a reponer ahora que baje un poco la gente que hace el mismo trámite, ah, y me la tardan como un mes más o menos, además yo ya no quería votar, así que por qué voy a tramitar credencial para votar si no quiero votar...Yo creo que falta la copia rosa de algo pero no dice en los cartelones y es un rollo para que te den informes más precisos. No sé que más me vayan a pedir, pero lo mismo les he entregado todos estos documentos unas tres veces, como que no se vale tanta burocracia, ¿no crees?

-Con tantas computadoras, siguen generando papel y más papel pero eso sí, con mayor eficiencia según ellos. Qué, ¿se trata de producir papel?, porque es fácil, hasta los correos electrónicos imprimen, si te digo, esto es burocracia acelerada...El efecto bit en la oficina, la tecnología de punta usada por personas sin neuronas, equipos costosos para seguir produciendo oficios y formatos, normas y más y más regulaciones, entre otras, algunas que impiden que se use más la computadora, como esa nueva ocurrencia de que te anulan un montón de sitios del Internet, porque “son para uso personal o no tienen que ver con las funciones de la oficina”. O sea, para acabar pronto, que siguen sin aprender. Cerrarse al mundo, pensar que el personal pierde el tiempo en el Internet es cosa de burócratas decrépitos que así lo hacen.

-El personal que en la oficina usa así la computadora es porque no tiene trabajo que hacer, así que prefieren entonces que esas personas vayan a buscar a otras para platicar o se la pasen yendo al baño o buscando como hacerle para no aburrirse.

-Antes en lugar de Internet usaban revistas y comics pero igual perdían el tiempo los que tenían tiempo que perder...Pero en fin, estábamos peor cuando se tenía que pedir permiso para todo.

-Por cierto, ya vieron que uno de los trámites nuevos más complicados es el que se hace para simplificar los trámites. Pareciera que dicen: vamos a poner más trabas, a complicar las cosas para que siga predominando la simplificación administrativa sobre la renovación moral, como decían algunos policías de tránsito cuando te paraban.

-La mayoría eso sí, escogía la simplificación administrativa.

-Bueno, les recuerdo que en las remotas épocas en que no había computadoras, solían utilizarse un sinnúmero de aditamentos para producir papel, que sigue siendo un elemento indispensable de toda burocracia.

-En mi primer trabajo- interrumpió Ramón- la única tecnología disponible para apoyar mis tareas eran: una calculadora científica y regla de cálculo, que eran personales, la máquina de escribir y una calculadora antiquísima de Burroughs, donde efectuabas las operaciones girando unos cilindros a través de una manivela....Para cualquier operación, separabas las unidades, decenas, centenas y así, para que con un máximo de 10 giros fueras teniendo resultados parciales de tu operación; brincabas una posición la izquierda y vamos con las decenas y así, todo con una manivela. Incluso podías dividir; de verdad era una máquina ingeniosa de los años treinta o cuarenta me imagino.

-Pos de que presumes Ramón, se me hace que trabajabas en un lugar muy atrasado, en ese entonces yo tenía una Olivetti mecánica muy sencilla de usar con rollo de papel incluido- contesto Epigmenio.

-No creas, -terció Toñito- a veces extraño el sonido de las teclas cuando Juanita estaba escribiendo con su máquina los oficios para los morosos, recuerdo que siempre tenía los dedos manchados por el papel carbón y se distraía tanto que luego la veías borre y borre todas las metidas de pata. Yo le ayudaba…

-A meter la pata será. Se me hace que extrañas a Juanita ¡pos que! Y a poco hasta te fijabas en los dedos- contestó Ramón bromeando.

-Hoy es muy fácil corregir y corregir 6, 10 o más versiones de un documento y no pasa nada, salvo las impresiones que se tiran a la basura o mejor dicho, se “reciclan” para escribir por el otro lado, con lo que ahorran papel, según los burócratas que creen que eso es así- continuó Toñito.

-Pero antes, ten en cuenta que esos oficios se hacían en original y cuatro o cinco copias al carbón y si existían errores, salvo unos cuantos que podían borrarse para ahorrar papel, en muchos casos se tenían que repetir completitos.

-El papel seguirá existiendo aunque se acaben los bosques y en el gobierno más, por eso el negocio de la papelería puede ser muy bueno- dijo Epigmenio.

-Oye y todavía existirá el papel carbón -bromeó Ramón a Toñito- pa’ que te sigas manchando, ¿no?.

-Mira Toñito -intervino Epigmenio- a mí me tocó vivir en la oficina desde que nacieron las tabuladoras y las tarjetas perforadas, hasta los sistemas a través del Internet y no creas que son muchísimos años, todavía en 1990 se usaban profusamente las maquinas de escribir, eléctricas claro y con memorias y aditamentos ingeniosos, luchando por sobrevivir, ah, y las copias al carbón, porque había trámites que así lo exigían. Pero finalmente, su destino era desaparecer. Como nosotros...

-Fíjate Ramón que he querido conseguir una videocasetera VHS y ya no hay en ninguna parte, puro DVD, voy a tener que tirar mis películas.

-Pues tampoco compres DVD, también desaparecerán. Vas a ver que en poquísimo tiempo ni siquiera habrá físicamente un medio donde te vendan las películas. Las podrás descargar de la red y las almaceneras en tus propios dispositivos, sin ocupar ni siquiera espacios fuera de la computadora.

-Oigan- dijo Toñito- les conté que m´hijo puso en su casa una computadora que controla todo. La programa incluso para manejar los aparatos eléctricos, mantener una temperatura estable y confortable, encender y apagar luces, calentar el agua y un montón de cosas más. Ya lo quiero ver el día que se le descomponga el aparatito, si ya es un bueno para nada, a ver que hace.

-Oye Toñito ¿Y de veras no vas a beber, nada nada, ni siquiera en navidad? Que no hombre, como das lata.

-¿Se dan cuenta que toda nuestra vida productiva estuvo regida por la cultura del papel? Todas las sociedades “civilizadas” han abonado en tecnología, inventos y sistemas para manejar el papel.

-Pues sí, burocracia que no genere papel, deja de serlo… ¿Y ni una copita te vas a echar Toñito?

-Bueno ¿y de la cooperativa qué?

-Debemos tener cuidado, ¿qué no es este Barajas el que está metido en líos por contratar sin licitación pública algunos servicios?. Pues sí, pero esa fue movida del jefe y si le quieren hacer algo o lo quieren de chivo expiatorio se les va a ir con todo, así que no creo que pase nada, si está bien “palancas”.

-Bueno y con tanta computadora se sigue necesitando tanto papel y clips, grapas, broches baco, pritt, liquid paper y cosas así, que no había una política de menos papel o como dicen los nanócratas “de paper less”.

-Claro hombre, si supieras… ¿Si supiera qué? -preguntó Toñito.

-Mira, van a incrementar las compras y ya se tiene quien organice los concursos, además, ahora está más difícil asignarle esas cosas directamente al sindicato, con eso de la transparencia y demás, así que la cooperativa va a ganar y va a repartir, el sindicato pesa, o que no...

-Bueno, a menos que las transnacionales también le quieran entrar a esto, en cuyo caso, ya nos la pelamos…

-Ah caray -dijo Toñito- ahora si dame una copa…Y salud!

viernes, 15 de febrero de 2008

EL EFECTO (del) DOMINÓ

Podrían pensar que vamos a tratar aquí problemas de accidentes catastróficos derivados del efecto dominó, o de sucesos concatenados que pueden provocarlo; pero no es así, aunque prometo en otra oportunidad tratar el tema a propósito de los sistemas de control, mencionando algo también sobre el efecto mariposa en el desarrollo de las organizaciones, incluyendo las burocráticas, por supuesto.

Hoy vamos a comentar otro efecto dominó, uno más positivo, que es el relativo a la costumbre burocrática de jugar dominó a la hora de la comida o, al menos, un día de la semana, saliendo de la oficina, para mantenerse en forma, conservar a los amig@s y distraerse un poco, aunque las parejas protesten.

Generalmente, el dominó es un buen pretexto para ir a la cantina y también hoy día para socializar con los compañeros y compañeras del trabajo.

Burócrata que no juegue dominó está perdido de antemano.

Aprovechar la hora de la comida para tales efectos, era una costumbre que explica el porqué proliferaban las cantinas cerca de las oficinas públicas.

Ahora bien, existen ciertas reglas no escritas para jugar dominó, buscando la sana convivencia, sin dejarse arrastrar por la pasión del juego, lo cual es muy útil si el jefe juega con nosotros.

En primer lugar, debe jugarse al menos una ronda, que consta de 3 juegos a 100 puntos cada uno.

Debe existir alguna apuesta adecuada al nivel de los bolsillos de todos, misma que se hace por juego.

Esta apuesta se fija al principio y puede ser muy variada, desde el clásico 10-20-30 que se refiere a montos en pesos para quien pierda el juego: si la pareja perdedora no hizo ningún punto, pagará 30, si hizo hasta 50 puntos, 20 y si rebasó los 50 puntos 10 pesos.

En otra ocasiones, de quincena normalmente, se apuesta la botana o los tragos, o la cuenta total, depende.

Si se empata un juego va de nuevo desde cero, pero se dobla la apuesta. Empate puede ser desde diferencias de +/– 5 puntos, hasta un marcador igual, según se convenga entre todos los jugadores.

Un buen burócrata debe jugar muy bien dominó; esto es:

• Jamás le podrá ganar a su jefe cuando está de contrario y exhibirá toda su destreza cuando le toca de compañero.
• Si no debe ganarle, mucho menos puede “ahorcarle” una mula, vamos, ni la de blancas.
• Jugar con agaches, sólo por allá en tierras yucatecas.
• Tapar la mano al compañero si es tu jefe, puede acarrearte un severo extrañamiento que puede reflejarse en tu desarrollo.
• Se vale con cualquier otro para ponerle más interés al juego.

Debes aprenderte el nombre coloquial de las fichas y las frases de algunas jugadas y procedimientos clave. Así:

• Las blancas son las güeras o las doradas si se juega con un domino con publicidad cervecera.

• Los unos son pitos, pitufos, pitirijas o uñas cuando se cuadra a unos. Al tirarlos puede incluirse un albur del tipo de Ahí les va la dolorosa o pa’ que duela, o para que sientan lo que es jugar o cualquier otro que se ocurra en el momento.

• Los doses son duques de Otranto, o Duques de Veragua (que son ducados reales, por cierto).

• Los treses son trenes, tripas, triques, trípodes, Si usamos “tren, cuando lo tiramos se acompaña de la frase “el tren que corre por la ancha vía”.

• Los cuatros son cuadernos, cuatriques, cuadros, cuadrúpedos o forros (este último nombre viene de la palabra inglesa four)

• Los cincos son quintos, o el “cinquiriquillo five”.

• Los seises sixtos, o el Sixto Papa. Refiriéndose a la mula se le dice la panzona, la caja de cocas, la manchada.

• Cuando ahorcamos una de esas puede decirse elegantemente “Murió de amor la desdichada Elvira” sin referirse desde luego al célebre poema de Espronceda, sino más bien al dolor que causa quedarse con la mula de seises en la mano.

Si no es un juego de torneo y aunque digan que el juego lo inventó un mudo, entre cuates se vale “chacotear”. Así se utilizan frases muy apropiadas para momentos específicos del juego.
Por ejemplo, al ahorcar una mula:

• “Esa ya no me va al baile”
• “Ya no llegó a las posadas”
• Guárdatela pa’ la próxima
• Se vale llorar del luto
• Esa ya huele a cadáver.
• Del panteón nadie la saca

Para quienes alardean de poder ganar el juego se utiliza preferentemente esta:

• “Se me hace que son de jerga y tienen las vetas anchas”

Cuando queda uno firme y ya no pueden sacar fichas, al tirar la última ficha se suele decir:

• “Vámonos tentando abajo, que se siente singular deleite”

Cuando alguna pareja se separa mucho en el marcador suele decirse:

• “Estos se inflaron como globos de Cantoya”

Si alguien se agacha una ficha:

• “Mientras más te agachas más se te ven… las negras intenciones”

Cuando uno trae todas las fichas que faltan después de un cuadre se dice:

• Al haber gaviotas no hay gavilanes y mejor me voy a asolear un rato.

Si se está en la alternativa de cerrar o abrir el juego puede apresurarse al enemigo:

• “O la bebes o la derramas” o bien
• “Córtate con el “cerrote” o si es un cierre de difícil contabilidad :
• “Pa’ los hombres que vienen del mar adentro”

Cuando uno pierde debe hacer la sopa, o sea, revolver las fichas, también se puede referir al mismo acto de revolver fichas con estas frases:

• “A remar se ha dicho”
• “Les toca bajar a la mina a picar piedra”
• “A pulir la mesa”
• “A tallar las fichas”
• “Muévanle sin salirse de la raya”,
• “Muévanle rapidito y de buen modo”…

… y otras más que no recuerdo.

Destintarse es sacar por delante las fichas más altas (seises, cincos, cuatros).

Andar de chaqueteros es cambiarle la jugada al compañero, lo cual casi siempre termina en derrota.

Cuando se tiene la certeza de ganar se puede comentar:

• “Esto es como robar a una borracha”

Respetar, repetir la ficha y re…fregar al contrario, siempre serán las reglas básicas.

El ir a jugar a la mitad de la jornada servía mucho para ponerse de acuerdo en asuntos de la oficina en un ambiente más relajado, se podía uno acercar más al jefe, existían acuerdos y apoyos entre compañeros. Se podía grillar “en confianza”.

Sin embargo las distintas administraciones tecnocráticas han luchado contra los lapsos de comida muy amplios. Hoy a lo más tienes una hora para comer, aunque te tomes una y media, como todos, pues es también éste, un deporte burocrático.

Se come rápido, se digiere mal y se desarrolla gastritis crónica, así que jugar dominó en tales circunstancias sólo amarga el carácter. Hoy se acostumbra más jugar por las tardes- noches, saliendo de la oficina.

Muchas veces me tocó trabajar en el centro de la ciudad, de hecho la primera vez que trabajé para el gobierno, tuve un jefe maravilloso que además de ser un excelente jefe, un funcionario honesto y cabal, sabía jugar dominó como pocos he conocido y algo de sus enseñanzas se me quedaron. Sólo espero que en el cielo organicen torneos para que la pase por lo menos entretenido.

Unas dos veces por semana era obligado pasar de dos a tres horas jugando mientras comíamos algo, en alguna de las muchísimas cantinas existentes. Menciono algunas:

El Salón Victoria, donde había buena botana y las orejas de elefante,

El bar “Cádiz” que tenía unos tacos de pierna sensacionales,

el “Negresco” con las tortas,

“La Ópera” y el coctel de camarones,

El bar Gante con los sándwiches de carne cruda, de salchicha, de arenque;

“El Salón de los Espejos” y el vuelve a la vida,

“El Gallo de Oro”,

El Danubio cuando se podía jugar ahí, pues hoy en día funciona más como restaurante, pero siguen sirviendo la sopa verde o roja de mariscos, reducida en tamaño por efecto de la inflación, supongo, pero igual de sabrosa y nutritiva. Los langostinos sigiuen siendo opción y las manos de cangrejo moro, también.

El bar Alfonso,carísimo de siempre, el bar “Cota” y la sopa Manolo o los ostiones 4-4-4; el “Cadillac”, último reducto de fines de quincena; en fin, me faltan algunos otros que ya vendrán a mi memoria...

Claro que al terminar teníamos que regresar a la oficina, de donde salíamos en esa época a las 9 o 10 de la noche normalmente.

Los días que no jugábamos dominó, procurábamos comer también en grupo y teníamos mucho de donde elegir desde lo caro a lo barato pero bueno.

Solíamos en alguna época asistir al café Roma, por ahí enfrente del cine Metropolitan, de hecho éramos clientes asiduos por el menú económico y bien servido que tenían entonces.

Recuerdo el lugar porque nos atendía un mesero al que le decíamos el “lentejo”, por lento y porque siempre se equivocaba con los platillos.

Este sobrenombre cambió, cuando descubrimos que buena parte de las equivocaciones provenían de que entre idas y venidas a la cocina, se empinaba todo el alcohol que podía.

Así, a las pocas horas de iniciar su servicio ya no daba pie con bola, por eso le cambiamos su apodo por el del “torpedo”, pues seguía cometiendo equivocaciones.

Finalmente siempre nos atendió bien, al igual que Juanito el andaluz, allá en el Horreo, frente a la Alameda Central en la calle de Dr. Mora; con su inconfundible puro, siempre en la boca, siempre te recibía con un qué tal, como estáis, yo aquí sufriendo, que no hay más...

En 43 años de trabajo, casi siempre he comido en la calle, desde las fondas más sencillas, hasta los restaurantes sofisticados.

En el centro jamás te aburres de comer en restaurante, pues tienes siempre de donde elegir. A mí me resulta difícil seleccionar restaurantes del centro, pues todos tienen para mí, aparte de buena comida, algo de mi historia personal. Ya me organizaré para volverlos a visitar, en cuanto tenga oportunidad.

Los nombres, bueno, van algunos:

Quien olvida por ejemplo, el cabrito del bar Sobia, o del Correo Español, o del Hevia (ya extinto), o de la casa Noste.

Que tal el Tampico Club, en Balderas, la Fonda Santa Anita de Humboldt, “El Mesón del Cid” con su famoso “lechón inocente que al buen apetito invita…” en la misma calle.

L’ Heritage en 5 de mayo con su filete al Pil Pil,

El Lincoln Revillagigedo y sus medallones “Cantinflas”,

El Prendes con su filete Chemita;

La paella y los menús tan bastos del Casino Español, el Orfeo Catalá, El “Mesón del Catellano”, la Parroquia.

La vista de la terraza del Majestic, que te ofrecía siempre un menú de buena calidad.

Y los caldos Zenón de Madero, vestigio de los caldos de indianilla, buenos para la cruda realidad, o aquella antojería “Los Amos” con sus memelas, o los tacos Beatriz.

Que tal una cita en el marco del hotel de la ciudad de México, en el Delmonico’s.

Y no te hartaste alguna vez con el menú de la casa Rosalía, en San Juan de Letran (hoy Eje Central), concluyendo con unos churros con chocolate del Moro.

Comer en el Café Tacuba, en el Círculo Vasco, en el bar Mancera, o unos chiles rellenos o en nogada de la Fonda Santo Domingo. También recuerdo el Cardenal, en la calle de Palma, la casa Chón de la Merced donde puedes encontrar iguana, carne de mono, de jabalí y unas quesadillas de primera.

Bien, ya para finalizar, quisiera incluir un comentario más de un efecto negativo del dominó al medio día en la cantina: Por favor, tengan cuidado con el colesterol, con los embotellamientos y con las cáscaras del tequila.

Pronto nos comunicaremos.

viernes, 8 de febrero de 2008

LA FRASE DE LA SEMANA

“Si alguna instrucción resultó demasiado clara, enrédala antes de proceder a cumplirla”.

Corolario:

“Ah y prevé que siempre puedas echarle la culpa a alguien más”.

LAS FÁBULAS DE LOS RATONES


Elemento esencial en toda burocracia es la capacidad real de enredar las cosas, pues de esa manera, el empleado se siente imprescindible e incluso hasta importante.

Siempre que se complican los problemas, existen soluciones mal tomadas o mal instrumentadas.

Desde luego otros son casos extremos, donde podemos observar que el político de jerarquía informa que ha girado instrucciones precisas a x dependencia para solucionar, suelen decir que de inmediato, el problema por el que casi lo están linchando.

Y después eso lleva meses, años o nunca se resuelve. En México existen frases celebres ya con este optimismo delirante que solo la burocracia pone finalmente en su exacta dimensión.

No olvidemos que la burocracia es experta en estrategias muy efectivas para no asumir responsabilidades excesivas.

Así, tengas o no tengas idea de que es lo que te está pidiendo tu jefe, podrás aplicar con elegancia e incluso, diría yo, con autoridad cualquiera de los métodos para complicar las cosas como pueden ser los siguientes, ampliamente conocidos:

Pídele a dos o tres subalternos que hagan el mismo trabajo, así el que debía hacerlo por su función pensará que está en la cuerda floja y los otros no tendrán idea de lo que se necesita, por lo que recurrirán al primero, quien les dará información si no falsa, si sesgada, así que el resultado se convertirá en un nuevo problema o en la complicación del existente.

Túrnalo para su “atención procedente” indicando que procedan como les ordenaste en la junta del otro día, lo que hará que se pregunten entre ellos, te pregunten a ti y hasta consulten a algún externo, con lo cual la atención del asunto fácilmente se convertirá en improcedente.

Pide a tu Jefe que te dé mayor información, sobre todo alguna que sabes que no tiene, así, se necesitará buscarla y analizar un mayor número de variables.

Plantea el problema como elección, esto es, hacemos “a” o hacemos “b”, antes de analizar el contexto. Esta técnica de “botepronto” es excelente para complicar las cosas, sobre todo porque limita las opciones, se tienen respuestas poco reflexivas sobre el asunto y se provocan nuevas reacciones que lo terminan complicando.

Plantea el asunto con suspicacia, identificando a algún enemigo, y pide que te informen a cada momento como evolucionan las inferencias que realicen, así podrás dirigir las cosas hacia donde convenga.

Forma una comisión o un comité o un grupo de trabajo con las atribuciones del subalterno más capacitado y ponlo a que participe a las órdenes de dicho grupo. Créanme que de verdad las cosas se complican y además s e hacen lentas y tortuosas.

Y esto me recuerda dos fábulas relacionadas con las formas de complicar las cosas y se refieren ambas a los ratones.

Primera:

El flautista de Hamelin fue llamado por el rey para acabar con una plaga de ratones que asolaban al reino y este señor, con su flauta hipnotizó a los animales, llevándolos hasta el río donde se ahogaron.

Súper eficiente no, pero luego resulta que no le pagaron o le hicieron de chivo los tamales, de tal forma que sólo le quedó vengarse de esos miserables encantando a los niños del reino y llevándolos a una cueva donde desaparecieron.

Esa versión ha sido suavizada para los que no creen en lo de ojo por ojo, pues después el flautista los perdona pero contra un pago mucho mayor. O sea, que le dejó más el secuestro y el chantaje que el control de plagas.

Segunda:

La otra fábula viene a colación a propósito de formas de complicar los asuntos públicos, y es una leyenda que asegura que existió aquí, hace muchos años, un país lleno de cultura y tradición donde la gente vivía de manera sencilla, ocupada en las labores del campo, la industria y el comercio.

Más de repente, conforme se volvía más rica y próspera, apareció una plaga de ratones que empezaron a multiplicarse sin medida, afectando las cosechas, alarmando al turismo y desprestigiando al reino en el extranjero, al grado que el rey de ese país, Miguel III el afanoso, a quien el pueblo no llegó a conocer, buscó en el mundo libre al exterminador de ratones más prestigiado y eficaz, no importando lo que costara.

Y, en efecto, a un costo muy alto, lo contrató para eliminar tal plaga del país.

Conociendo la experiencia del flautista de Hamelin, el experto en control solicitó y obtuvo del rey el salario y compensaciones pagadas por adelantado, más altas de todos los funcionarios, así como la creación de un ministerio para poder reunir en él toda la experiencia existente en materia de evaluación y control de las plagas de ratones, auditoría y vigilancia de todos los organismos públicos, que debían aplicar medidas preventivas para evitar la aparición de roedores, funciones todas que se encontraban asignadas en varios ministerios.

Finalmente todo comenzó a funcionar bajo el nuevo esquema.

Al principio fue notoria la disminución de roedores, sin embargo, conforme fue pasando el tiempo se empezó a notar que solo una clase de ratones disminuía, pero subsistían otras, mejor organizadas y más resistentes. Los ratones escuálidos si morían, pero los gordos no, esos se ponían más rollizos.

Por más que le hacían ver al rey en turno que el ministerio de control jamás acabaría con los roedores, pues no le convenía quedarse sin nada que hacer, con el riesgo de que desaparecieran, al rey no le importaba, pues le servía para poder deshacerse de los enemigos que le estorbaban, ya que no luchar contra los ratones, o permitir la aparición de algunos, se castigaba con la deshonra pública.

Además existían un sinnúmero de quejas y denuncias, que básicamente acusaban a funcionarios que protegían a los ratones, o bien denunciaban que algunas veces usaban trampas pequeñas para ratones grandes que nada les hacían y operativos aparatosos donde los pequeños roedores eran aplastados.

En otros ministerios usaban dispositivos electrónicos que repelían a los ratones, pero no a todas las clases y además, empezaron a tener otras plagas, como la de los alacranes en el ministerio de gobierno.

El ministerio de control de roedores también caía de improviso en diversas reuniones donde sospechaba que había ratones, para pescarlos in fraganti y ejecutarlos de inmediato, pero ningún método parecía resolver de fondo las cosas.

El ministerio de control se llenó de reglas burocráticas, revisaba por todas partes si se habían establecido los controles necesarios para evitar en la medida de lo posible, la proliferación de roedores.

En algunas épocas llegaron a castigar sin ton ni son a quienes pudieran tener que ver con algún tipo de animal aunque fuera parecido solamente a los ratones.

Así por ejemplo, los que protegían a las laboriosas ardillas, fueron ejecutados para elevar las estadísticas, como en el periodo de Pelayo Tamargo Faroles, auditor implacable que justificó ampliamente la medida para evitar, como se supo más tarde, que descubrieran donde estaban los ratones grandes.

Veinticinco años después de haber sido creado y de haber tenido diversos cambios de funciones y asignaciones, el ministerio de control evolucionó, bajo la ley de la multiplicación burocrática, hasta convertirse en una pesada carga para el erario.

Así, bajo el reinado de Felipe I, que, aclaro de una buena vez, no era ni chaparro, ni pelón, ni de lentes, porque éste era conocido como Felipe el hermoso, en honor de aquel rey de Castilla que ostentó el mismo sobrenombre, se descubrió que después de 25 años el famoso control ratonil no había funcionado adecuadamente, pero si había generado una burocracia impactante y aplastante, al grado que impedía la movilidad de los demás ministerios y empresas del estado.

Por más que el ministerio manejaba estadísticas de ratones eliminados gracias a todas sus intervenciones, la verdad es que el pueblo ya no les creía, máxime si diariamente en los periódicos locales e internacionales aparecían casos y casos donde se narraban los éxitos de los ratones y la falta de eficacia del ministerio de la "Función Extinguidora de Roedores, Insectos, Víboras y Similares", que es el organismo actual, al que se le quitó lo de control de roedores para darle una imagen positiva y propositiva, más que de policías administrativos y jueces implacables.

Se le ampliaron otras actividades de extinción como la de acabar con las víboras que mudaban de piel a cada rato, las garrapatas que sangraban todo a donde caían, las chinches, que molestaban por molestar, o sea, que siempre estaban enchinchando y otras plagas menos visibles pero igual de peligrosas, como los mayates, los piojos y las catarinas o mariquitas, que se protegían en varios ministerios, o los chapulines del sur del país y los caracoles panteoneros, aunque estos últimos estaban bastante bien controlados por los restauranteros españoles que los preparaban en guisados regionales bastante sabrosos.

Uno pensaría que el rey finalmente se convenció que por mayor eficiencia que exigiera, jamás se quedaría el reino sin ratones y libre de las otras plagas.

En consecuencia se podría esperar una evolución mayor en esas prácticas, se podrían esperar cambios de fondo, para evitar que problemas tan serios como los que provocan los ratones, siguieran llenando los titulares de los diarios incrementando la mala fama.

Finalmente es potestad de los expertos burócratas el casi solucionarlo todo, para poder seguir cobrando...

Yo supongo que en ese reino seguirán prevaleciendo las antiguas formas y seguiremos viendo en los diarios las noticias frescas de cómo nos atacan los ratones y de cómo los rollizos siguen siendo rollizos y los escuálidos, pagando el pato.

Regresando a nuestro tema y fuera ya de estas leyendas, cabe concluir que en las organizaciones en general, existen áreas que no aportan ningún valor agregado y que tienden a ser ineficientes para mantener incólumes los objetivos y las misiones encomendadas.
Complican pues la atención de los asuntos y de los problemas, embrollándolos de una manera que después, como en los nudos gordianos, nadie los puede desenredar.

No olvidemos que este nudo era con el que Gordias ataba a los bueyes al yugo y que, finalmente, sólo pudo ser cortado que no desenredado, por Alejandro Magno, según cuenta otra leyenda.

A veces uno puede darle la razón al vendedor de tamales o de camotes que no los quería vender todos a un solo cliente, porque después que vendía.

Visto del otro lado, sostener que los asuntos que se tratan, que las problemáticas que se atienden son harto complejas, aunque no lo sean en muchos casos, permite que se cumplan los objetivos parcialmente y muchas veces también, que no se evolucione hacia visiones más ambiciosas, con el consiguiente estancamiento y rigidez estructural que caracteriza a estas organizaciones.

Entonces ya lo sabes, resuelve con rapidez y eficiencia, se eficaz y evita esta norma no escrita de la burocracia

viernes, 1 de febrero de 2008

BUROCRACIA, ARISTOCRACIA Y “NANOCRACIA”

La semana pasada platicábamos de la era burocrática y mencionamos que Lawrence M. Miller, en su libro ”De bárbaros a burócratas”, editado en México por Grijalbo (1990) reconocía varios estadíos en el ciclo de vida de las empresas y en general diría yo que de las organizaciones públicas y privadas.

Después de que una organización se ha vuelto burocrática, tiende a hacerse aristocrática, estadío que define Miller como la pérdida del poder de la Dirección cuando ésta ha dejado de tener legitimidad y la legitimidad se pierde cuando deja de existir un equilibrio de poderes, un interés compatible y respeto entre los elementos constitutivos de la organización.

En esta era el liderazgo actúa por interés propio y contra los intereses de sus seguidores que, tarde o temprano, se rebelarán.

Se presenta el “shock” interno que desintegra la cultura prevaleciente; la rigidez de la estructura y de la toma de decisiones, la excesiva regulación y la falta de creatividad suelen llevar al fracaso a la organización. La historia reconoce miles de casos donde las organizaciones perecen por estar anquilosadas, por dedicarse a asuntos que no generan valor.

Despachos fastuosos, servicio de autos y choferes, aviones, helicópteros, reuniones sociales “de trabajo”, creer que sólo el primer círculo “de confianza” es el que puede entender las estrategias de la organización, reestructurar y cambiar directivos con frecuencia, son reflejos de una era aristocrática.

Traigo todo esto a colación, porque hace algunos días (el 23 de enero pasado) me topé con un artículo de Jenaro Villamil en la página electrónica de la revista Proceso que tituló “Calderonomics o la nanocracia”.

Este artículo habla de la evolución de los “tecnócratas” en el gobierno desde los años ochenta en que así se les bautizó, para aterrizar en este sexenio del que dice:

“El gobierno de Felipe Calderón se ha ido transformando ya no en un gobierno de gerentes o de tecnócratas sino en una nueva generación de funcionarios que se perfilan como la involución de la tecnocracia y de los gerentes: los nanócratas. Es decir, el gobierno de los estudiosos en el control y manipulación de las micropartículas de las áreas públicas, sin visión de Estado ni de elite ni de nación”…

…“Los nanócratas en la política no ven la realidad sino como un nano (la mil millonésima parte de un metro) y prefieren venderse no como especialistas en algo sino como artesanos de la operación corta. Del poder del picaporte al picaporte con poder”…

Y más adelante, refiriéndose a los cambios de gabinete menciona:

…“El problema de esta nueva generación de funcionarios no radica en su juventud sino en la ausencia de un currículum tecnocrático, gerencial o partidista que los acredite para los cargos de alto nivel de responsabilidad”…

…“Se les conoce en función de su cercanía con Calderón, no en razón de sus méritos burocráticos, legislativos o intelectuales. Son nanócratas porque se han vuelto parte del entorno milimétrico de Los Pinos que confunde la realidad del país con las necesidades de control y de liderazgo a corto plazo de la casa presidencial”.

Independientemente de las críticas que hace este artículo referidas a los cambios de funcionarios en el gabinete actual, de lo cual no nos ocuparemos, pues no tiene ningún caso, el término (que supongo es inventado por este periodista) si habla de una condición que parece ser sello de los tiempos actuales no sólo en el gobierno, sino también en los grandes corporativos.

Después de leer este articulo, me surgió una fuerte preocupación:

Imagínense los programas gubernamentales diseñados por nanócratas, dirigidos por aristócratas y ejecutados por burócratas.

Antes, al principio, todos eran burócratas y había cierto entendimiento, con los “burócratas tecnócratas” comenzaron algunos problemas, con los “burócratas aristócratas” se perdió la comunicación y con esta nueva clase identificada por el periodista Villamil, los “burócratas nanócratas”, incrementaremos los riesgos de inoperancia que, desgraciadamente, se manifiestan ya en varias dependencias y entidades de la administración pública.

Hace algunos meses pensé que se trataba del inicio sexenal, pero ya después de un año de gobierno, no hay pretexto. El desplazamiento de la alta burocracia por los nuevos funcionarios de la “nanocracia” parece confirmar el dicho del periodista Villamil.

Las reacciones de la burocracia están por venir, aunque también empezamos a ver efectos como en toda la parafernalia que trata el fenómeno de la corrupción. Vean por ejemplo esta nota que apareció en los principales diarios de la ciudad de México en diciembre:

“La Secretaría de la Función Pública (SFP) identificó a 10 dependencias de gobierno en las que admite la existencia de riesgos de corrupción”.

¿Hasta ahorita?, si llevan años y años operando, pero bueno, sigue la nota:

“En el documento Las 10 instituciones con procesos, trámites y servicios críticos de la administración pública federal, revela que millones de mexicanos están en peligro de ser víctimas de sobornos cuando acuden a por lo menos una decena de oficinas públicas en busca de ayuda o servicios. “

¡Qué están en peligro!, o es una realidad cotidiana, por cierto lacerante.

¡Qué revelación!,verdaderamente impresiona, pues a la mejor todos pensábamos que no era así, que podíamos confiar en nuestras instituciones democráticas, que la mordida ya se había desterrado, que ya nos parecíamos más a los Suecos que a los centroamericanos (excluyo a Costa Rica que ha evolucionado mucho más que México), en fin, que mal nos hizo leer esta noticia tan devastadora para nuestra moral.

Pero espérense, la lista es más sorprendente y reveladora pues aparecen verdaderos íconos de la legalidad y decencia que caracteriza a nuestras autoridades, tales como Aduanas del SAT, la PGR, Luz y Fuerza del Centro, la PFP, el IMSS, el ISSSTE, la SCT, la SEP, la CONAGUA y la CFE. ¿Quién lo hubiera imaginado?

Claro que se refieren sólo a algunos trámites y procesos, pero no se ve que hayan tomado en cuenta la corrupción de los grandes “negocios”, de los concursos arreglados, de las concesiones.

Estamos hablando de corruptelas, de mordidas, pues.

Bueno, siendo positivos por algo se empieza, pero existen doscientas y pico de entidades de la administración pública federal y según la COFEMER, en 2002 se tenían 1793 trámites y servicios federales y para noviembre de 2007, nada más ni nada menos que 3387.

Más trámites = Más mordidas, pues no sólo los aumentan sino que los complican, cuando debieran según el objetivo, simplificarlos.

Y conste que aquí no están los tramites que inventan los gobiernos estatales y municipales, ni tampoco la cantidad de situaciones en que el ciudadano tiene que dar “propina”, que no es otra cosa que una mordida pero “más decente” y aparentemente también permitida.

Incluimos meseros, cuidadores, viene viene, acomodadores, lava coches, cilindreros, recolectores de basura, barrenderos, carteros y en general a todos aquellos que tienen que hacer sus buscas gracias a que quienes tienen que pagarles un sueldo decoroso los exprimen y bueno, pues hay que cubrir con estas propinas la exigua situación económica de los patrones que no pueden pagar decorosamente a sus empleados, como los restauranteros, por poner un ejemplo.

Los cotos de la burocracia se han visto limitados a la vulgar mordida; ellos no son los que se hacen millonarios de la noche a la mañana; a duras penas sobreviven. Como que debiéramos buscar en otras partes y poner cotos a tanta ambición que corriendo junto al poder es finalmente la que nos pega a todos.

Así, entre la burocracia, la aristocracia y la "nanocracia", parece ser que lo que importa hoy día, son los "negocios" y los grandes negocios que se vislumbran en el porvenir de nuestro país, como que absorben la atención de todos estos grupos...

¿Y todo lo demás?

jueves, 24 de enero de 2008

LAS FRASES DE LA SEMANA

“Si hay junta con el jefe deja que los demás hablen, ya después los harás trizas”.
“Jamás arriesgues tu verdadera opinión, te vuelves peligroso”.


LA ERA DE LA BUROCRACIA.

Ambos preceptos de las normas no escritas, resultan sumamente útiles en la era burocrática que actualmente vivimos.

Lawrence M. Miller, en su libro “De bárbaros a burócratas”, editado en México por Editorial Grijalbo, 1990, comenta que la característica principal de la era burocrática en las organizaciones es “la pérdida de sentido social, que, a su vez, produce la desunión”.

“Las distintas capas de la estructura (nos dice) dejan de entenderse entre sí y se dedican cada vez más a perseguir intereses particulares. Los líderes se divorcian a sí mismos de sus seguidores. La fuerza laboral desarrolla una burocracia propia para luchar contra la insensibilidad del liderazgo. El tejido empieza a desintegrarse”.

Por otra parte, toda organización que se burocratiza se encuentra en un proceso de decadencia, se enferma con los conflictos internos; se polarizan las diferentes fuerzas que antes interactuaban en armonía y los burócratas que llegan al poder, intentan controlarlo todo.

Suelen tejer una malla impenetrable a su alrededor justificándose con ahorros espectaculares, fijando misiones con una visión de largo plazo aparentemente clara y suponen saber hacia dónde conducen a la organización, pero en esa búsqueda burocrática empiezan a eliminar el talento creativo, ya no cabe, pues no lo quieren ni lo necesitan.

Todo mundo “se alínea” por conveniencia o por temor, desarticulando en la organización la capacidad de generar un crecimiento sano. Nadie quiere comprometer una opinión que contradiga las tesis de la jerarquía y el deterioro se comienza a evidenciar.

Los líderes pierden el sentido social, dejan de escuchar y cuando de repente lo hacen, expresan de inmediato la respuesta intransigente que su visión impulsa.

Conste que cualquier parecido con nuestra realidad nacional sólo es simple coincidencia.

La defensa de la burocracia suele ser la del “agache”, la de decir a los jefes lo que quieren escuchar, la de festinar las “ideas brillantes” que se les ocurren aunque no sirvan para nada.

En fin, comenzar y mantener la competencia por permanecer en la organización contra viento y marea.

En las reuniones se suele cumplir la regla que dice: “Si hay junta con el jefe deja que los demás hablen, ya después los harás trizas”, criticándolos con el propio jefe, por supuesto.

Hace muchos años y esto me consta, un Director General donde yo trabajaba, que, entre paréntesis, era muy bien intencionado, trató de lograr la participación coordinada de su personal a través de juntas de trabajo generales a las que invitaba sin agenda ni temática.

Sus invitaciones eran del tipo de “El Lic. XXXX te espera en su sala de juntas el próximo tal de tal a las equis horas, para tomar café y galletas”. El quería aprovechar esto para discutir el desarrollo de su función.

Me quedó claro que el personal engordó y se hizo adicto al café, pero de hecho prácticamente nada le aportaron y la razón era muy simple, utilizaban el segundo precepto que estamos comentando: “Jamás arriesgues tu verdadera opinión, te vuelves peligroso”.

El carácter del burócrata suele estar asociado con la pasividad, con el empleado flojo, abúlico; sin embargo, también podemos reconocer burócratas activos y yo diría que hasta hiperactivos y estos resultan más peligrosos que los pasivos, porque penetran por cualquier medio y golpeando a cuantos pueden, para adquirir autoridad y poder.

Cuando existen jefes burócratas, los empleados pierden interés, comparten la híper o hipo actividad del jefe y gastan su tiempo en sabotajes y guerras internas, en conflictos interpersonales, en chismes y corrillos que reflejan más que nada su angustia por un futuro muy incierto.

Ante este tipo de burócratas es mejor no arriesgar opiniones. Vamos, un jefe así ni las va a escuchar; y si las escucha no las va a entender, pero eso sí, las va a utilizar en tu contra, como diría la conseja popular.

Radio pasillo se convierte en el medio de comunicación institucional. El chisme se encarga de colocarle etiquetas a todos los actores y se genera con ellas la trama de la decadencia.

El burócrata pasivo actúa más o menos en la sombra, suele tener algún puesto staff , estorba nada más, pero al activo lo ves generando propuestas, vendiendo soluciones de eficiencia, atacando los altos costos, generando reuniones ; dan la impresión de ser creativos, exitosos, que saben lo que quieren.

Sin embargo, al primer análisis comenzamos a darnos cuenta que no es así, que sostienen una posición de control a ultranza, porque son producto del mismo sistema y saben que ascendieron en la jerarquía burocrática siendo eso, burócratas, con los mismos valores y sistemas de recompensa, por lo que tenderán definitivamente a perpetuarlo.

El mero mero mero, al estar rodeado así, de incondicionales, recibirá sólo informaciones que refuerzan sus puntos de vista y jamás los controvierten, con lo cual, en el tiempo, sus decisiones empezarán a mostrar ineficacia.

Diariamente, cuando salgo de casa me topo con las huellas inconfundibles de la burocracia; avanzas unos pasos y te brinca por todas partes; ya no me da coraje, ya ni me peleo.

Sé que para salir de esta era burocrática, se requieren cambios, nuevas sinergias, nuevos sistemas para conducir a las organizaciones, nuevas actitudes que superen no solo este efecto, sino el que se está formando en las élites burocráticas que es una era peor; Miller la llama “ la era aristocrática”, que sí ya es preludio inmediato de la descomposición de la organización por su ineficiencia y falta de viabilidad.

No necesito creo, sugerir que echen un vistazo a su alrededor, pues estoy cierto que al leer estas líneas han estado evocando a todos estos actores que conocemos, tanto en el gobierno, como en las empresas; tan sólo con leer los diarios identificamos los efectos de esta era burocrática.

Lo que sí creo que debo sugerir, es que empecemos a crear estas nuevas sinergias, que dejemos ya de estar instalados en el ayer, persiguiendo sombras de corruptos, viendo lo mal que nos fue, exigiendo que se haga algo para “castigar” a equis, o “Ye” político, cosa que nunca pasa, con lo que los legitimamos y fomentamos la aparición de nuevas criaturas de esa clase.

Mientras, dejamos que las acciones de hoy se lleven a cabo como se les pega la gana, total, ya reclamaremos en el futuro, manteniendo la misma tónica, repitiendo que ahora si combatiremos con eficacia, con honestidad, etc. los flagelos que estén de moda en su momento.

En otra oportunidad comentaremos cómo funcionan los sistemas de control en la burocracia y porqué resultan tan poco efectivos la mayoría.

Por lo pronto sentemos el principio de que un sistema de control efectivo es aquel que detecta, responde y corrige las desviaciones a los procesos en el menor tiempo y al menor costo posible, considerando las características esenciales del proceso, el impacto de las desviaciones y la capacidad real de respuesta que tenemos con los instrumentos de control que utilicemos.

Revisar el pasado, lejos de ser una lección que corrija, enseña las debilidades de control que nos mantienen como estamos hoy.

¿No creen?

Empecemos a cambiar, de ya.

martes, 22 de enero de 2008

LOS PAPELES DE DON ALFREDO

Hace un par de meses murió Don Alfredo a los 84 años y un piquito de haber llegado a este mundo.

Como a toda su generación, le tocaron tiempos difíciles y no me atrevería a decir que vivió mejores tiempos que los actuales, pues durante su vejez recibió siempre el cariño de sus 12 hijos y también el alivio a sus penurias y soledad.

En sus épocas productivas, durante más de 40 años trabajó en situaciones difíciles, cierto, pero cumpliendo cabalmente con sus obligaciones laborales.

Honesto, recto a carta cabal, responsable y con palabra de honor, supo trasladar estos valores a su hijos, que unidos siguen formando la familia de la que emergieron.

De verdad descansa en paz, pues desgraciadamente entre tanta burocracia, jamás le detectaron a tiempo un cáncer de próstata, aunque regularmente iba a la clínica y se hacía análisis, pero ni en el ISSSTE ni en el IMSS se les ocurrió hacerle exámenes de próstata, aunque todo mundo sabe que es una de las principales causas de muerte en hombres de la tercera edad.

A sus hijos les decía que ya lo habían revisado de todo a todo y bueno, hubo desinformación.

Hoy ya está más allá de esa burocracia y hace unos días sus hijos se reunieron para revisar sus papeles.

Me sorprendió ver y reconocer que todos esos archivos que encontraron son también la huella de esa misma burocracia, impresa en todos nosotros, que guardamos papeles “por si acaso”.

La fe de bautismo y actas de nacimiento de todos sus hijos, documentos escolares, recibos de luz antiquísimos, recibos de nómina aún más viejos, estados de cuenta bancarios, recibos de teléfono, de agua, del impuesto predial, de tenencia, declaraciones de impuestos, las reclamaciones de su pensión, sus recetas médicas, papeles de hospital, carnets de la clínica del IMSS y del ISSSTE, pues tenía pensiones parciales de ambos que obviamente ni siquiera sumaban una pensión normal, credenciales , trámites de revista anual para que vieran que seguía vivo, oficios, trámites de la delegación donde vivía, facturas de aparatos que ya no existen y aparatos que desde hace mucho dejaron de existir, pero no en esa casa.

Y casi todo por si se necesita comprobar algo ante algún burócrata de cualquier parte.

Por cierto, se tiraron muchas cosas, pero no todo, algunas se tuvieron que guardar, por si acaso: documentos de su seguro colectivo que como buen seguro resultará lo contrario, pues supongo que al reclamarlo pondrán mil y un peros para pagarlo a sus beneficiarios; también sus documentos del IMSS y del ISSSTE pues no gestionó ni cobró “pagas de marcha” ni cosas de esas y que también casi seguro, ya no aparecerán en los registros.

También encontraron muchísimas fotografías, discos de acetato con la música que le gustaba; cancioneros “Picot” y otros objetos que a unos y a otros les trajeron recuerdos agradables.

Si él hubiera dependido de nuestra “seguridad social” para vivir dignamente, no lo hubiera logrado. Simplemente sus medicamentos para su rodilla, para la diabetes y para la hipertensión se hubieran comido su pensión.

Pensé ese día, después de varias horas de estar viendo la parcial destrucción de tanto papel, las montañas de documentos que guarda nuestra población, por falta de seguridad jurídica y de instituciones confiables, pues con la mano en la cintura te pueden inventar adeudos, responsabilidades, falta de pago de cualquier cosa, aclaraciones de antigüedad en los trabajos, revisiones de cálculos de finiquitos y liquidaciones, aclaraciones de comprobantes médicos y demás que se deducen de impuestos, verificaciones de luz, agua, instalaciones, etc. Prácticamente lo que se les ocurra.

Don Alfredo, al igual que la ascendencia de muchísimos de nosotros, dejó mucho más que los escasos bienes que poseía. Dejó su presencia en nuestros corazones, en nuestra memoria y eso afortunadamente, ninguna burocracia lo puede enredar. Gracias, Don Alfredo, donde quiera que esté.

En mi propio caso: si, lo reconozco, tengo algo así como 9 cajas con papeles personales y de trabajos anteriores, por si hay que aclarar cualquier cosa. Tenía como el doble y en un proceso lento, tortuoso, los he ido eliminando.

Y todavía espero reducir esto a una sola caja, pero es bien difícil. Hubo veces que solicité la opinión de mi esposa y en el 99.9% de los casos me dijo: ¡Mejor guárdalos, no sea la de malas!

Cuando sufrimos en el D.F el temblor del 85, muchos edificios de oficinas se vinieron abajo por el peso de los archivos de documentos.

Estos se perdieron y tal situación justificó que muchísimos de nosotros guardásemos más papeles, por si acaso.

Varios incendios en esa década y en los noventas en diversas oficinas públicas afectaron sus archivos. Aparte de dar a qué pensar, tuvieron el mismo efecto.Aún cuando hoy en día los CD y los DVD han venido a auxiliar en la guarda de documentos, para muchísimas cosas esas imágenes no son utilizables legalmente.

En fin, tendremos que seguir guardando aquellos papeles que se requieran, por si acaso y tendrán ese común denominador: los guardaremos como defensa en caso de ataque, como tributo a la desconfianza en las instituciones oficiales y en la burocracia, los guardaremos porque cualquiera puede enredar a cualquiera con un poco de poder y un mucho de mala leche.

Yo aparte los guardaré, para que mis hijos, cuando se requiera que revisen mis papeles, se reúnan, lo tiren todo y encuentren otras cosas mucho más valiosas. Por lo menos eso espero.

viernes, 18 de enero de 2008

MODERNIZACIÓN A LA MEXICANA

El caso que platicaremos es ficticio y desde luego se describe en términos muy generales. Sin embargo decidí publicarlo pues en la realidad vemos resultados similares y conflictos también, generados equivocadamente por decisiones mal tomadas.

Vá:

Jacinto Peláez recibió la orden de instrumentar el nuevo procedimiento de atención a usuarios, utilizando el concepto de ventanilla única que, junto con la unifila, acortarían el tiempo en que se realizan los trámites a una tercera parte.

Según el estudio de mejora elaborado por el grupo de trabajo de reingeniería y control de calidad, explicaba Abundio Chagoya (alias el muelas), con el uso de las terminales y del nuevo “Sistema Integral de Información y Gestión Transaccional Automatizada (SIIGETA) residente en un servidor central del tipo “nonstop”, con 38 procesadores en paralelo, permitiría ser súper eficientes en el trámite, pues al recibirse las solicitudes en las ventanillas de usos múltiples, se digitalizarían y electrónicamente serían turnadas al área que tuviera que resolver para que en un tiempo máximo de 30 minutos emitiera el documento correspondiente.

El personal ya había recibido capacitación en el uso de las terminales y un curso teórico práctico para la atención de cada trámite; se contaba con los manuales de usuario, con guías rápidas de los pasos necesarios para cada trámite y se tenía una ayuda en línea para auxiliar a los empleados de cada ventanilla.

Así que según Chagoya todo estaba listo y fue por eso que Cándido Inocencio de la Reguera, Subdirector de Trámites, acordó con el Licenciado Nicanor Mass de la Madrid, Director General Adjunto de Servicios a la Población arrancar el nuevo procedimiento.

Jacinto Peláez no estaba de acuerdo, pues lo querían hacer en una mala época, con mucha demanda y era más aconsejable esperar un mes para asegurarse que todo funcionara correctamente.

Sin embargo, el Subsecretario se había comprometido en una reunión de gabinete a que el nuevo proceso estaría listo en una semana y media y por eso ya no había forma de cambiar la decisión.

De nada valió que les dijera que podía pasar como con las licencias de conducir, que ya ven el desgarriate que se armó y luego ni siquiera tenían los programas para hacer las nuevas licencias y bueno, parece que tardarán unos dos meses o más mientras hacen la licitación del nuevo sistema y solucionan todo el problema.

Total, en lugar de licencia puedes exhibir una copia del documento del trámite que evidentemente no reúne las características de seguridad que dicen tendrá la nueva licencia, mucho menos la información del “chip”, pero bueno, que mas da ¿no?, tendrás que dar mordida y ya.

El Secretario salió en la TV en un noticiero de esos NTP (Noticiero Todo Pagado) anunciando que ahora si se resolvería el problema de los trámites con la dependencia gracias al nuevo sistema (el SIIGETA) diseñado por una firma alemana que lo vendió al gobierno aparentemente a través de una licitación pública internacional.

Fue por ese proceso que Chagoya se ganó el apodo de “el muelas” pues tuvo un comportamiento francamente a favor de los alemanes, aunque eso no influyó mayormente en la decisión pues el sistema alemán fue recomendado por el propio Secretario, según informó el Subsecretario, quien lo vio funcionando en una gira internacional por Europa.

Es más, el propio Secretario contrató a una firma de asesores para que evaluaran productos similares y coincidieron en recomendar este específicamente. Incluso esa firma se encargó de hacer las bases y casi casi de organizar el concurso.

Ha de ser muy bueno este sistema, decía Malpica, incluso el jefe de contabilidad: Sóstenes Partida Partida pensaba que al contabilizarse automáticamente cada operación, podría mejorar los tiempos que ocupaba actualmente para los cierres contables, aunque no había podido probar ese módulo, pues aún estaba en alemán (o más bien en chino), porque sí estaba traducido pero Partida (doble) no le entendía y no había podido generar la prueba que le solicitaron y menos con el cierre del mes encima.

Como había escasez de personal, le pidieron a Zoila Pucha y a Socorrito Cachón Dávila que auxiliaran a Jacinto durante el arranque del sistema. Malpica y Zoila se fueron juntos para darle una repasada final a la tarea, o sea a los manuales, por supuesto.

Finalmente llegó el día. Jacinto fue el primero en llegar, muy temprano y pudo ver que había poca gente, se tranquilizó un poco y puso un letrero en la entrada anunciando el nuevo dispositivo para agilizar los trámites.

Después fueron llegando los demás. Zoila y Juan Nepomuceno Malpica al último, pues aparentemente estuvieron repasando el procedimiento toda la noche. Por cierto que luego luego lo alburearon ofreciendole ayuda para la tarea y cosas así.

A Zoila y a Lupita, la de la ventanilla 3, que “no cantaba mal las rancheras”,decidió colocarlas en la entrada para vigilar que la cola avanzara rápidamente y aclarar las dudas de los usuarios.

Reunió aparte a todo el personal y lo único que le reportaron como anomalía es que habían tenido dificultad para arrancar el sistema.

Básicamente que estaba “muy lento”; trató entonces de averiguar en informática que estaba pasando, pero no habían llegado, pues se habían retirado prácticamente al amanecer. Ahí los días normales son la excepción, pues siempre están con bomberazos.
De la Reguera tampoco estaba y ya era hora de abrir así que se persinó y ordenó que permitieran el paso del público.

Híjole mano, parecen vacas, mira nada más, les están diciendo que con orden y todos quieren llegar primero, pos para que si es fila única dijo Malpica, al tiempo que pedía al publico que se formara “detrás de la raya”.

Al poco rato la gente empezó a atorarse pues primero algunos y luego más, se paraban para platicar con Lupita o con Zoila y les preguntaban que si sus papeles estaban correctos, que si debían tomar ficha y otros, los varones sobre todo se interesaban más por su horario de labores y casi casi por saber a qué horas iban por el pan.

Entonces mandó rápidamente a Juanito Peralta y a Malpica, para que apoyaran sobre todo a Zoila, pero también a Lupita. Como estos no se ponían de acuerdo en la forma de hacer pasar a los usuarios, se empezó a formar una cola mucho mayor.

Pasado un rato, Jacinto empezó a escuchar algunos gritos y se acercó para ver qué pasaba, encontrando a Malpica peleándose literalmente con un usuario, pues según él le había faltado el respeto a Zoila. Como pudo apaciguó los ánimos y regresó a ver como estaban avanzando las ventanillas.

Adentro la unifila empezó también a atorarse y le reportaron que lo que pasaba era que el sistema se había alentado aún más que en la mañana, con las operaciones que llevaban tardaba ya varios minutos en responder.

De repente apareció el “chicho” Zebadúa más para burlarse creo: como lo habían corrido hacía unos meses, sólo vino a molestar. Sin embargo, como era cuate de todos se ofreció a ayudarles, a lo que Jacinto se opuso, pues resultaría ilegal.

Por ahí de las 12 del día salió el documento del primer usuario en la cola, más que duplicando el tiempo en el que se hacía todo el trámite con el procedimiento antiguo. Lo malo es que el segundo documento tardó otros cuarenta y cinco minutos y el tercero como una hora más.

No, "pos" vaya mejora , se me hace que salimos de Guatemala para entrar a "Guatepeor", como diría mi abuela, comentó Jacinto a Socorrito, quien estaba ayudando a digitalizar documentos.

La razón de todo esto, según supo después, fue que los operadores de las terminales digitaban muy lentamente, además de que habían considerado solo un escaner por cada tres ventanillas de usos múltiples; luego las estaciones que recibían los documentos digitalizados tenían problemas con la calidad de la imagen y costaba mucho trabajo revisarlos, teniendo que recurrir a los expedientes en papel.

También en algunos casos llegaban documentos a estaciones equivocadas, por lo que tenían que revisarse los manuales y enviarse con un procedimiento especial que solo tenían los supervisores (Agripina Rosales y Ruperto Casilla), a la terminal correcta.

Y eso que habían probado el sistema eh? Comentó airadamente Zebadúa que seguía ahí, nada más enchinchando.

Afuera la cola ya daba la vuelta a la manzana, cientos de personas, ya iracundas empezaron a crear disturbios, pues veían que no podrían realizar su trámite. El NTP del mediodía estaba entrevistando por la la TV a una señora que estaba verdaderamente molesta tanto que su contestación se oía más o menos así:

"es que no es justo que estos piiiiiiiiiiiiiiiiii burócratas nos arruinen todo el piiiiii dia hijos de la piiiiiiiiii, no tienen piiiiiiiiiiii y eso sacamos por tener puro piiiiiiii en el gobierno, la verdad que piiiiiiiiiiiiii a piiiiiiiiiiiii piiiiiiiiiii".

El reportero, más sereno, informó que habían llegado ya los granaderos para evitar que aquello se saliera de control; situación que más bien provocó cinco heridos y cuatro arrestados por agresiones a la autoridad.

No bien estaba pasando esto al aire, cuando llegó de la Reguera apuradísimo a ver que piiiiiiiiiiiiii estaba pasando. No podía dar crédito del caos que existía ya en esa oficina, al grado que tuvieron que cerrarla y darle a los usuarios que quedaron dentro la opción de concluir su trámite manualmente o bien proporcionarles una contraseña para que volvieran en una semana, ya sin formarse, a realizar su trámite.

Desde luego el contar con el nuevo documento les ofrecía mayor seguridad, pero podían expedirles el antiguo con una validez de tres meses y canjearlo por el nuevo en sus hogares, vía mensajería especializada.

Ya ni la piiiiiiiiiiiii. Con un silbido uniformemente acelerado durante dos minutos que concluyó con las celebres notas del tata-tatata, tomaron todas las solicitudes recibidas y a darle con el antiguo procedimiento.

Por la tarde se presentó Eleuterio Fiscal Morales, subcontralor de responsabilidades de la Contraloría y se puso a levantar actas a diestra y siniestra, pues traía ordenes de “actuar con firmeza “ contra los servidores públicos responsables de tal desvergüenza. Después de levantar 47 actas administrativas utilizando las terminales operativas, se retiró para analizar que procedía hacer.

Llegaron a la dependencia y a la contraloría unas 1300 quejas y denuncias que nada más para atenderlas, se llevarán unos siete meses, más los procedimientos que se van a derivar, otros seis mínimo, pues lo quieren rápido.

El Secretario quería a los culpables y exigía que se les aplicara todo el rigor de la ley. Por ahí, solo un conductor en el NTP de la mañana siguiente se atrevió a preguntar al Subsecretario porque si no estaba todo bien armado, dio la orden de que se implantara.

Además de las excusas tontas de siempre, éste involucró también el argumento de que pudo existir sabotaje pues los equipos no funcionaban bien, y no era un problema de "performance", a lo que el comentarista preguntó si se refería a alguna organización terrorista o a qué y este señor le contesta con la peregrina idea como diría mi abuela, que son "burócratas inconformes incrustados en la dependencia" que además son inamovibles porque son sindicalizados y ¡zas! quese suelta a despotricar contra sus empleados.

Al poquísimo tiempo hablo el líder de la Federación de sindicatos de trabajadores para exigir que el Subsecretario presente pruebas o se desdiga públicamente, a lo que el otro quedó de regresar en una semana con toda la evidencia.

Ante la queja de la federación con el Presidente, tuvo que intervenir el titular de Trabajo y el de Gobernación, pues amenazaban con cerrar todo el centro y las principales avenidas. El conflicto subió de tono cuando los sindicatos independientes se unieron amenazando con irse a la huelga.

Ordenaron de inmediato al contralor iniciar una auditoría “de desempeño” a toda la Dirección General de Trámites, con énfasis particular en las causas que originaron el mal funcionamiento del proceso de la ventanilla única, independientemente del curso de las investigaciones que se habían abierto.

Han pasado casi 10 meses. Gobernación y Trabajo siguen discutiendo con los sindicatos, los expedientes de responsabilidades van ya en más de 15000 fojas y faltan un sin número de actuaciones, la auditoría se tuvo que ampliar al proceso de adquisiciones y todavía no concluye, pues de las 128 observaciones que tienen levantadas no se ha podido ni siquiera realizar la confronta respectiva; además de que de ninguna de ellas se deriva claramente una responsabilidad.

Lo que sí es que se sospecha que hubo mano negra del subsecretario en la licitación, pero no le han podido probar nada.

A la firma alemana le aplicaron sanciones y penas convencionales por no concluir “adecuadamente” el sistema y se está pensando en demandarlos por daños y perjuicios. De hecho ya no pueden venderle nada al gobierno, están inhabilitados.

El chicho Zebadúa fue recontratado por honorarios para hacerse cargo del trámite manual durante el tiempo que dure toda esta investigación.

Del nuevo sistema ni quien se acuerde, pues ahora, con la llegada del nuevo Subsecretario se está analizando la posibilidad de realizar todos los trámites a través de internet, tal como lo vio en una gira por Nueva Zelanda y Papúa, en Nueva Guinea. No saben que impresionado regresó el licenciado de este viaje.

El servidor que se tenía previsto para acelerar los trámites, parece que se va a usar ´por lo pronto, para almacenar correos electrónicos, pero no se tiene claro que es lo que debe guardarse y que nó.

De hecho, finalmente, no pasó nada, como en cualquier burocracia.

- Casi al cumplir el año, me encontré a Jacinto Peláez, quien me comentó rápidamente que ahora si se acogería al retiro voluntario, aunque amenazaba con eso cada año, así que no le creí.

Por ahí cuando se tenga alguna noticia de todos estos procedimientos (auditorías, investigaciones y demás), tan efectivos para mejorar los procesos y sobre todo el desempeño del personal, les prometo comentarlos.